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sábado, 31 de marzo de 2012

Noches solitarias (8)

Y allí estaba él, tirado en el suelo de la ducha, llorando desconsolado. Aquella tarde había recibido una llamada inesperada. Dicha llamada le había hecho abrir los ojos, y no solo eso, también había conseguido abrirle viejas heridas. Heridas del pasado basadas en sentimientos. Sentimientos que había intentado olvidar dejándoles solo un pequeño espacio en el último rincón de su mente. Pero esa llamada había sido como la llave que abre un cofre que se hubiera hundido en el mar en alguna antigua guerra naval. Porque esa llamada, le había hecho darse cuenta que aún la seguía queriendo.
Pasaban las horas, y allí seguía, sentado en la ducha, bajo un gran chorro de agua caliente. Oliendo el aroma que seguía desprendiendo el champú que se había echado antes de derrumbarse. Sintiéndose cada vez más débil, y sin poder encontrar ninguna salida clara a aquel encierro. Sin ningún resquicio al que aferrarse para poder levantarse, y sin ningún lugar a duda, sin ninguna esperanza.
Lo veía todo perdido, veía que nada iba a volver a ser como antes. Eso le dolía y le quemaba por dentro, porque sabía que no había otro culpable más que él de la situación en la que se encontraba.
Sus sentimientos no podían ser más contradictorios. Por un lado, estaba reviviendo todos los buenos momentos que habían vivido juntos, los cuales no eran pocos. Esos momentos de los que quería acordarse cuando creciera y su estado de ánimo se lo pidiese. Esos momentos de los que sabía que nunca se iba a desprender, porque esos momentos, habían pertenecido a la mejor época de su vida. Esos momentos en los que aún cabía alguna de las lágrimas desprendidas,ya que, esas lágrimas, se debían a una felicidad suprema que no creía nunca que volviera a alcanzar. Por el otro lado, se culpaba por todos los errores que había cometido en el pasado. Errores que eran demasiado infantiles para creer que no iban a tener repercusión. Errores que habían formado parte de su pasado, y que sabía que no se le olvidarían tan fácilmente en el futuro. Y por encima de todo, errores que no quería volver a cometer.
Y así siguió debatiéndose durante horas entre lo malo y lo bueno de aquella relación. Entre las ventajas y las desventajas. Entre las luces y las sombras. Entre las risas y los llantos. Y sobre todo, entre las heridas que se le iban a curar, las que no cicatrizarían nunca, y las heridas nuevas que se le podrían crear.
Antes de levantarse, tomó una última decisión: cambió el cofre, cambió la llave que lo abría y le buscó un pequeño sitio en un nuevo rincón de su mente. El cual era más inaccesible que el anterior para que le costase mucho más encontrarlo, mucho más abrirlo y mucho más revivirlo.

5 comentarios:

  1. actualiza pollita :D

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  2. Porque no escribes mas si eres genial? Mira, te digo algo, y acuerdate de mis palabras vale? Dentro de unos años vas a ser un escritor famoso, y si no le enseñas esto a alguien importante que puedaopinar sobre o que escribes lo haré yo vale? Que te quiero muchisimo.
    Siempre tuya <3

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  3. Ahora estoy un poco falto de ideas. Pero gracias por tu apoyo.

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    Respuestas
    1. Un poco falto de ideas? Que es lo que se te pasa ahora mismo por la cabeza?

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    2. Ahora mismo se me pasa por la cabeza que no sé como voy a dormir esta noche después de una diferencia horaria con México de 7 horas.

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